Pedagogía Tradicional Vs. Pedagogía del Amor
Si bien es cierto que debemos cambiar nuestra
mentalidad y nuestra actitud, más aun en estos tiempos también debemos
imprimirle una gran carga afectiva y
motivacional a nuestro modo cotidiano de actuación pedagógica. Es por
ello que educar es construir personas,
si los padres dan la vida, los educadores estamos llamados a darle sentido a la
vida.
De ahí, que la pedagogía del amor tenga
como eje central la afectividad, la ternura, es esencialmente educar con cariño,
donde una palabra dulce en un estudiante puede suavizar un conflicto, ella nos invitan
a 2 premisas fundamentales la primera, que el
docente ame a lo que hace en su
profesión, la materia que enseña y que sea capaz de
inculcarle su propia pasión a sus estudiantes y la segunda, es sencillamente innovar,
atrevámonos a salir de la rutina que
nuestras clases sean capaz de despertar
el asombro en los jóvenes que la ven y que se sientan motivados por aprender.
De esta manera, si se le compara con la
pedagogía tradicional tendríamos entonces que remontarnos a que ella surge con
la presencia de los jesuitas en las instituciones escolares siendo su principal
fundador San Ignacio Loyola, aunque tuvo mucha influencia católica su programa
de enseñanza es rígido e impositivo, resaltando como método fundamental las
exposiciones, siendo el docente el
centro del mismo proceso, se trabaja sobre el educando imponiéndole un orden
sobre el cual debe acomodarse, en pocas palabras es más memorizar que aprender.
Es importante resaltar, que aquí el saber
no es necesariamente comprender ya que si bien el conocimiento es importante,
sólo la absorción del mismo puede llevar a la ignorancia, aquí la parte afectiva queda completamente de lado,
existe poca relación con el docente, el estudiante es obediente y receptivo, la educación siempre debe servir para crecer y desarrollarnos, manteniendo ese
poder de elegir en libertad lo que se vaya hacer, la pedagogía tradicional imponía muchas reglas
y la restricción del propio pensamiento el cual marcaba muchas diferencias y
excluyendo a quienes no cumplan sus exigencias.
De acuerdo con lo anterior, puedo concluir
que la parte intelectual es importante y
que se deben formar hábitos, pero no se debe olvidar, educar sin herir y
superar complejos de inferioridad, una
enseñanza en la cual el docente
ponga en práctica la comprensión del sentimiento y por ende el comportamiento
del estudiante haciéndolo así participe
de su propio aprendizaje es lo que se espera en estos nuevos modelos educativos
que los jóvenes tengan una formación integral para un mundo cada vez más
cambiante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario